lunes, 8 de diciembre de 2014

Número 18



Hoy se cierra una etapa de mi desarrollo, hoy cumplo mi mayoría de edad… El número 18, tan temido por unos y tan ansiado por otros tantos y sin embargo, tan indiferente para mí… ¡qué día! En la mayoría de las palabras que me dedican y los buenos deseos, hay una frase que me resulta divertida y digna de análisis: “ya eres legal”… Para muchos, el número 18 significa hacer todas aquellas cosas que ya hacían a los 15, solo que ahora, ya lo pueden hacer con plástico de identificación en mano y pueden presumir de sus farras, de sus borracheras y demás hazañas… para muchos, el número 18 significa poder hacer gala de sus vicios y justificarlo con un “ya soy mayor de edad”, “ya soy adulto”, “ya soy legal”, no significa absolutamente nada, puesto que desperdiciaron su juventud, se volvieron adultos muy jóvenes y eran infractores de la ley, bebiendo y fumando a los 15 o más jóvenes incluso, a veces hasta consumiendo drogas y demás… para ellos no significa nada el número 18.
            Para mí, tan insignificante número no significa nada realmente, sí, es el final de una etapa en mi desarrollo, el comienzo de la adultez, ya no puedo ser llamada adolescente, ahora soy un “adulto joven”, ya tengo responsabilidades, ya puedo consumir alcohol legalmente y hacer muchas cosas que como menor de edad, no podía hacer… sin embargo no me emociona, no me provoca sentimiento alguno el número 18 porque yo he disfrutado de una niñez sana y feliz al lado de mi madre, que, severa, siempre con el reproche en los labios, supo guiarme por un camino recto, ser una mujer íntegra, que sabe respetarse a sí misma, a pesar de su duro carácter, siempre me demostró y me sigue demostrando que me ama y que es la única que siempre me va a amar pese a todos los errores que cometa, es mi modelo a seguir, mi ídolo y mi mundo, ella fue quien me inculcó el gusto por las artes, la lectura, la poesía, me enseñó a imaginar, me enseñó a volar y recuerdo cómo me leía El Principito cada noche antes de dormir y me hacía preguntas de la lectura para que imaginara y es por ella que ahora me dedico a escribir, a leer y es a ella a quien le debo mi pasión a las letras. En el otro lado de la balanza, está mi papá, con quién pasé la mayor parte de mi tiempo durante mi niñez, mi padre quien, a pesar de estar estudiando o haciendo cosas importantes, siempre tuvo tiempo para jugar conmigo, para hacerme reír e incluso, recuerdo cuando me leyó el libro de Tom Sawyer, cada noche me leía un capítulo y nos divertíamos con las hazañas de los personajes. Con él pasaba largas horas en el suelo dibujando carreteras con gises y luego paseando pequeños carros de juguete por ellas, fue él quien me enseñó a jugar a las canicas y con quien, a la fecha, sigo aprendiendo a no perder la capacidad de asombro, gracias a él desarrollé mi capacidad para ser sensible a mi entorno y me ha enseñado que no siempre las lágrimas son malas…
Mis papás son un pilar importante en mi vida, sin tabús, siempre con la verdad en la boca, dispuestos a responderme cualquier cosa, gracias a ellos es que no me he visto en la necesidad de refugiarme en el alcohol o el cigarro, tengo una familia que me ama y que da todo por mí, siempre preocupados y atentos a mis problemas, siempre dispuestos a pasar tiempo conmigo, salir al cine, a comer o simplemente a caminar por ahí.
Parece que fue ayer cuando, en aquel restaurante, aún me daban la carta infantil y pedía aquellos platillos tan extravagantes. Parece que fue ayer cuando aún podía ser yo misma sin temor a lo que dijeran los demás. Parece que fue ayer cuando dejé de pagar el boleto de “niño” en el cine… Parece que fue ayer cuando dejé de creer en los Reyes Magos… parece que fue ayer cuando dejé mi niñez atrás y entré a la adolescencia… parece que fue ayer cuando apenas entraba a la preparatoria y ahora estoy estudiando una carrera universitaria.
He dejado atrás mi adolescencia, la etapa más difícil de mi vida ha quedado atrás y viene una etapa llena de retos y metas por cumplir. En el camino de mi vida, ha habido muchas personas que han dejado una marca imborrable en mi corazón, unos se han quedado, otros han partido, pero todos han sido importantes en mi vida y mi desarrollo personal, ya sea para bien o para mal… Muchas gracias a todos los que recorrieron este camino conmigo, llega el momento de comenzar a buscar la independencia, tomar decisiones propias y seguir mi camino sola, pero gracias a las herramientas que me han dado mis padres y las experiencias vividas, sé que cuando llegue el momento de partir, estaré lista para cualquier reto.
Esto es una despedida definitiva a la más difícil pero la más bella de mis épocas: mi adolescencia. Se vienen tiempos mejores, pero más turbulentos y más complicados, el viaje es largo y tortuoso y requiero viajar ligera… Me quedo con mis recuerdos, las buenas experiencias y los amigos que permanecen a mi lado. Me quedo con mi familia, la cual es una inspiración y un pilar importante en mi vida. Me quedo con mis decisiones, mis logros, mis fracasos, mis metas cumplidas y las no cumplidas… me quedo con mis amigos y los buenos momentos. Me quedo con mi número 18 y 17 años de recuerdos.
  
Agradecimientos especiales:
  • A Edith González Santiago: gracias por enseñarme a ser la mujer que soy ahora, por prestarme atención siempre y guiarme por un buen camino, gracias por traerme a la vida y por darme las herramientas necesarias para sobrevivir, eres la mejor mamá que pude haber tenido.
  • A Sergio Campos Soriano: gracias por darme tiempo de tus estudios (aún a la fecha) para jugar conmigo, conversar y pasar tiempo juntos, eres el mejor papá que pude haber tenido.
  • A Verónica Ana Lilia González Santiago: gracias por apoyarme en todos mis proyectos y darme palabras de aliento siempre que lo necesité.
  • A la familia González Santiago: gracias a mis abuelos, a mis tías y primos por apoyarme siempre en todo y siempre estar conmigo para darme consejo y apoyo.
  • A Mitzi Marian Blancas Huerta: gracias por 18 años de amistad, que a pesar de haber peleado, hemos vuelto a reconciliarnos una y mil veces, gracias por demostrarme que la amistad verdadera dura para siempre.
  • A Diana Laura Durán Moreno: gracias por enseñarme que no todas las personas hieren, gracias por enseñarme a amar y a expresar mis sentimientos sin miedo.
  •  A Marco García: en cualquier lugar que te encuentres, gracias por darme la oportunidad de conocerte, de demostrarme que no todos los hombres son superficiales, vanidosos y triviales, gracias por mostrarme que hay hombres inteligentes y perdón por cualquier daño que te haya hecho.

viernes, 14 de noviembre de 2014

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?,
tu, que vives entre quejas,
que caminas entre muertos,
que das la mano a quien te rompe la muñeca.

¿Dónde estás?,
tu, cuya compañía diaria se hace llamar justicia,
cuyo alimento diario es el coraje,
cuya escapatoria es el televisor.

¿Dónde estás?,
tu, persona temerosa de alzar la voz,
persona sumisa,
persona sedienta de justicia
persona hambrienta de libertad.

¿Dónde estás?,
tu, individuo vulnerable,
individuo que asesinan,
individuo uno de cuarenta y tres, de miles.

¿Dónde estás?,
tu, parte de la vida,
parte del alma de la tierra,
parte de México.

¿Dónde estás?,
tu, gente que trabaja,
gente que lucha,
gente exhausta.

¿Dónde estás?,
tu, que no puedes seguir viviendo así,
que sabes que vivir no es eso que haces todos los días,
que resistes en lugar de vivir.

¿Dónde estás ahora?,
ahora que tu patria ya no es tuya,
ahora que ya no existes,
ahora que dices “ya ni modo, ya paso”.


Y tu, ¿dónde estás?

Poema escrito por Nicté-Há Corona Terán. Estudiante de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM.
Un agradecimiento especial a ella, quién me permitió publicar su poema.

sábado, 25 de octubre de 2014

La poesía

Símbolos dibujados con tinta sobre un papel,
sonidos pronunciados por una voz lánguida,
palabras efímeras, pero jamás insulsas,
sentimientos intensos, pero jamás desbordados.
 
Tardes lluviosas en compañía de un café,
un whisky o quizá un cigarro, ¡vaya usted a saber!
Un hombre o mujer inspirados,
escribiéndole a un fantasma,
a un ángel o a un demonio.

Una vida condenada,
sin poder acariciar al ser amado,
un sentimiento que nace y muere en silencio,
páginas y páginas destinadas
a empolvarse y envejecer en un cajón.

Una vida condenada a la soledad,
a la incomprensión y la pasión,
una vida condenada a sufrirla
con los sentimientos a flor de piel…
Eso y nada más que eso,
es la poesía.

Oculi Feline

Caminando por la calle,
me encontré un gato negro,
lo contemplé largamente
y él también me contempló.

Nos miramos a los ojos,
me miró directo al alma,
sus profundos ojos verdes
me hicieron evocarte.

Tus ojos no son esmeralda
como los de aquel gato,
son del color del felino mismo,
tienen su misma profundidad.

Los ojos de aquel gato
son ecuánimes y fríos,
al igual que los tuyos
que son estoicos e impasibles.

Tienes ojos de obsidiana,
lóbregos y profundos,
misteriosos y graves,
arrogantes y bellos.

Sin dudarlo ni un segundo,
me llevé al gato a casa
imaginando que eras tú.
Al poco tiempo se fue,
jamás pude poseer
a tan bello y salvaje felino,
da igual, querido mío,
que aquel minino me abandone,
sí dejé que tú me abandonaras,
¿qué más da otro abandono?

sábado, 11 de octubre de 2014

Recuerdos

Era una tarde de septiembre, estaba a punto de caer la noche y afuera solo se escuchaba el ensordecedor ruido de una tormenta y de cuando en cuando un trueno se escuchaba a lo lejos, iluminando las habitaciones de esa, su casa, la casa donde Mateo vivía solo, una casa enorme para un muchacho como él, una casa tan solitaria, tan silenciosa con apenas lo necesario para vivir cómodamente. Constaba de una habitación mediana con una cama, un escritorio y una computadora empolvada que había dejado de usar hace ya muchos días, en la habitación, también había un librero lleno de varios textos de filosofía, de Cortázar y demás autores. Además, la casa de Mateo constaba de un pequeño comedor que era parte de la sala, es decir, una sala-comedor, la parte de la sala solo constaba con un sillón que tenía tres lugares, él siempre ocupaba el del centro, el cual ya estaba un poco hundido y desgastado y los dos espacios a los lados albergaban a veces libros, a veces CD’s, a veces comida y la mayoría de las veces, albergaban solo aire y silencio. Mateo era un muchacho de 18 años, muy delgado, con cabello largo hasta media espalda de color castaño bastante bien cuidado, ojos cafés y la tez morena, usaba lentes desde pequeño y disfrutaba pasar el tiempo leyendo libros de Filosofía y también le apasionaba leer a Cortázar. Esa tarde, se encontraba sentado en su mesa, con una taza de café negro que tanto disfrutaba beber cuando leía o simplemente se quedaba solo con sus pensamientos. Estaba completamente solo, escuchando la lluvia caer, no le gustaba ese sonido, le recordaba a ella, a Natalia, ella amaba ese sonido y él la amaba a ella, su vida había cambiado por completo desde que ella lo dejó sin darle más explicaciones, así que se levantó de la mesa, encendió su estéreo y puso el primer casete que encontró, comenzaron a sonar las notas del primer nocturno de Chopin, suspiró y apagó de inmediato el estéreo. Se dirigió a su habitación con esa melodía en la cabeza y esa mujer atravesada en los párpados, en la garganta más que nada… y le dolía… y se tragaba el nudo intentando deshacerlo, pero volvía a aparecer cada vez con más fuerza y entre más vehementemente intentaba deshacerlo, más violentamente aparecía y amenazaba con hacerlo estallar en llanto. Abrió la puerta de su cuarto y al entrar la cerró tras de sí, se tiró a la cama y sacó un libro de debajo de la misma: Jaime Sabines… ¡todo le recordaba a ella!, de pronto un mar de recuerdos se le vino a la mente, inundándola, arrasando con todo y sin evitarlo, sus ojos comenzaron a drenar esa violenta inundación… recuerdo tras recuerdo aparecían en su cabeza, nadando en su cerebro, saliendo por sus ojos, vívidas imágenes de momentos felices pero también de momentos dolorosos que acribillaban su corazón y quebrantaban su comodidad y su felicidad… durante meses había tenido estos episodios de recuerdos y de nostalgia. Harto de esto, salió a su balcón, se subió a la baranda, empapándose por la lluvia que acariciaba su rostro y empapaba sus largos cabellos, se quitó los anteojos y los botó lejos, cerró los ojos y se aventó, cayendo dos pisos abajo, quedando inconsciente, pero vivo… Días después despertó en el hospital, su madre al verlo lloró de alegría y lo abrazó muy fuerte, Mateo no dijo nada, solo la abrazó con extrañeza… después de todo, ya no recordaba ni quién era él mismo…y fue feliz de nuevo.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Noche lluviosa (haiku)

Agua cayendo al suelo,
aves volviendo
prestas hacia sus nidos.

Gotas golpean los vidrios,
recuerdos vuelven
a la mente del poeta.

Un fantasma aparece,
lágrimas caen
como gotas de lluvia.

Recuerdos de una mañana (haiku)

Golondrinas cantando
en la mañana,
café hirviendo en una taza.

Un gato en la cornisa,
olor canela
de la taza de café.

Cielo violeta y azul,
calles vacías.
Perros ladran a lo lejos