Leyente
solitario y taciturno, hoy le vengo a hablar frente a frente, pantalla a
pantalla para darle la bienvenida a éste rincón oscuro, bucólico e igual de
solitario que usted… No espere encontrar nada feliz o moral en éste espacio,
lector mío, soy una poeta oscura, resentida social, despechada y mi poesía no
es más que una simple extensión de mí.
Receptor de
mi literatura corriente, ésta vez usaré palabras que no son mías, pero que son
las más acertadas para hacerle saber a usted si debe quedarse a leer mis
prosas, mis cartas, mis blasfemias… mi alma
“Lector apacible y bucólico,
Sobrio e ingenuo hombre de bien,
Tira este libro saturnal,
Orgiástico y melancólico.
Si no has estudiado retórica
Con Satán, el astuto decano,
¡tíralo!, no entenderías nada,
o me creerías histérico.
Mas si, sin dejarse hechizar,
Tus ojos saben hundirse en los abismos,
Léeme para aprender a amarme;
Alma singular que sufres
Y vas buscando tu paraíso,
¡compadéceme!... si no, ¡te maldigo!”
Sobrio e ingenuo hombre de bien,
Tira este libro saturnal,
Orgiástico y melancólico.
Si no has estudiado retórica
Con Satán, el astuto decano,
¡tíralo!, no entenderías nada,
o me creerías histérico.
Mas si, sin dejarse hechizar,
Tus ojos saben hundirse en los abismos,
Léeme para aprender a amarme;
Alma singular que sufres
Y vas buscando tu paraíso,
¡compadéceme!... si no, ¡te maldigo!”
Charles Baudelaire
Hago mías las
palabras del poeta maldito incomprendido, mi más grande inspiración y mi amor
platónico, para facilitarle la tarea de decidir si leerme o no… Mi poesía es
negra, a veces rosa, a veces roja y a veces es azul.
Alma perdida
que vino a parar aquí, sí se identifica con mis letras, haga suyas las
palabras, pero con el respeto que se le debe a un artesano de las letras, no me
robe usted, lector apacible, cíteme y si lo cree necesario, sugiérame para
poder mejorar.
Sin más que
decirle por el momento, me despido respetuosamente y me dispongo a escribirle
al aire, a mi musa… quizá pronto le vuelva a escribir a usted, hasta entonces,
nos volveremos a encontrar pantalla a pantalla.
Con mucho
respeto y afecto:
Nahui Ollin
Campos González
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