“El genio no es más que
la infancia recuperada a voluntad.”
Charles
Baudelaire
Ciento cuarenta
y siete años han pasado
desde que
abandonaste ésta tierra
que tanto te
hizo sufrir, que nunca
te entendió y
que nunca te agradó…
Pobre niño
parisino, que siempre
sentiste que
tu mamá te abandonó,
Aupick objeto
de tu infinito odio,
el nuevo juguetillo
de tu madre.
Licenciado en
Derecho por complacer
a tu madre y
a tu padrastro, decidiste
no ejercer,
decidiste convertirte
en un poeta
libertino, vivir sin límites.
Poeta
maldito, vicioso y bohemio,
nadie
comprendió nunca tu poesía,
poco te
importaba si escandalizaba
a la sociedad
moralina, poeta ebrio.
¡Ah, Pierre
Baudelaire, pobre poeta maldito
adicto a la
farra y las mujeres fáciles!
Una de esas
tantas bohemias noches,
tuviste que
encontrarte con tu perdición.
Se hacía
llamar Sahra, una fulana
judía a la
que llamaste La Louchette,
ella te
contagió de tan terrible mal,
aquel que
destruye cuerpo y cerebro.
Pobre poeta
libertino, fracasado,
incomprendido
y sólo hasta el final
de tus
tristes y miserables días.
Mi querido
Baudelaire, yo sí te entiendo
y soy tu
eterna enamorada,
a sabiendas
que despreciabas
a las mujeres
y a la humanidad en general,
me declaro tu
amante y enamorada
y al igual
que tú, ésta poeta condenada
de lo que tú
eras… te veré en el infierno.


No hay comentarios:
Publicar un comentario