viernes, 15 de agosto de 2014

Todo se terminó...

Todo se terminó… nuestro tiempo para serlo todo ha pasado,
el tiempo lo hizo de nuevo.

El cielo se ha venido abajo,
llorando días enteros, sonriendo a ratos…
al igual que yo.
No dejo de pensar en aquellos días
que pudieron haber sido nuestros,
pero que por azares del destino
y por tu indiferencia a mi trato cariñoso,
esos días jamás fueron y ahora, jamás serán nuestros.

Te gusta la soledad,
te gusta la nada,
pero te olvidas de que hasta la nada está acompañada,
está acompañada de silencio y pensamientos,
tú no quieres estar en medio de la nada,
lo que tú quieres es la inexistencia,
que nadie te mire,
que nadie te hable,
que nadie te piense…
lo que tú quieres es la inexistencia, amor mío.

Morí, y hasta la fecha sigo muriendo de amor,
todos los días, por la misma persona
y aun así sigo con la vida,
lo absurdo, es que lo que me mata,
también me mantiene con ganas de seguir respirando.
Tú eras la única razón que encontraba
para ponerme de pie cada mañana,
para arreglarme lo más bonita que podía
y salir a realizar mi rutina,
con la esperanza de recibir algún alago tuyo,
pero lo único que recibía,
era una sonrisa a medias y si bien me iba,
un “hola” insípido… Día tras día lo mismo,
jamás perdí la esperanza y hasta la fecha,
sigo con la esperanza de que algún día,
inesperadamente, te encuentre en la calle
y me veas, tan bonita como siempre,
arreglada solo para ti…
sí me hubieras dado la oportunidad,
hubiera podido quedarme toda una tarde contemplándote,
e incluso, hubiera podido pasar toda una vida haciéndolo.
Sin ti me siento vacía… sola…
ahora me estoy dando cuenta,
de que mi cuerpo tiene dos sombras,
la mía y la de tus recuerdos.
He leído millones de veces esos poemas que me diste,
y quizá escatimo en el número de veces que te menciono aquí…
los he leído una y otra vez,
buscando inútilmente alguna frase que sea dedicada a mí,
en ninguna palabra me encuentro y sin embargo,
todas las hago mías, celosamente,
guardo tus poemas en el cajón de mi buró,
en donde noche tras noche, los leo
una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… infinidad de veces.

Todas las noches sin falta,
miro al cielo y admiro la belleza de la luna,
ella se ha vuelto mi confidente,
le cuento mis penas y muchas noches
le he llorado con impotencia,
le he llorado de dolor…
En las noches es cuando
se me ocurren los versos más bellos,
en las noches es cuando
tu recuerdo me asalta con más violencia
y tu sonrisa aparece en los rincones
oscuros de mi mente,
y tu voz susurra en mi cabeza, haciendo eco,
obligándome a evocarte con más ahínco.

Hubiera querido ser en tu vida
algo más que un instante,
algo más que una sombra,
algo más que un afán,
hubiera querido ser en ti
una huella imborrable,
ser en ti una lágrima, una sonrisa,
ser en tu vida felicidad y alegría.

Jamás dejaré de pensar en ti,
jamás te voy a olvidar,
todo lo que siento por ti,
acá lo tengo bien guardado,
donde nadie pueda verlo,
donde yo no pueda olvidarlo.

Me rompiste completamente,
me quebraste, me arruinaste,
y la próxima persona que llegue
a mi vida e intente arreglarme,
deberá tener cuidado
porque mis partes rotas pueden cortarle.

Todo se terminó…
Una nueva etapa comienza,
contigo allá, lejos,
pero a la vez conmigo…

en mis recuerdos.


dedicatoria: para aquel que quebrantó Mi espíritu y me hizo sentir vivA y feliz aunque fuera solo con una fantasía mía… paRa aquel a quien dediqué tantos poemas, tantas noChes de insomnio y tantas lágrimas de impotEncia… para aquel que al final del camino, me quebrantó compLeta y me quitó las ganas de amar.

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