viernes, 8 de agosto de 2014

Poema para mi demonio

He dedicado tantos insomnios
a quien no va a venir, que cuando llegue
alguien que los merezca,
me voy a quedar dormida,
pero aún a sabiendas de eso,
decido seguir dedicándole
mis insomnios a ese demonio,
a ese fantasma de mi mente
que jamás podré poseer,
que jamás podré acariciar.

El poeta está condenado
a vivir sin poder poseer
jamás a la persona
a quien dedica sus poemas,
he decidido resignarme
y aceptar ese destino sin más.
Quiero inmortalizar a mi demonio
en mis poemas, que aún
después de morir él
y después de morir yo, él siga vivo
en mis poesías.

Tengo la plena seguridad
de que el amor no existe,
pero también tengo la plena seguridad
de que yo amo a ese demonio.
Amo la violencia con la que su sonrisa
rompe mi rutina y quebranta mi espíritu
rebelde convirtiéndome en una fiel
servidora y esclava de su sonrisa.

Inmarcesible amor es el mío,
dulce y bello demonio mío,
con tal de estar contigo,
renuncio a la vida eterna en el paraíso

y decido acompañarte a tu infierno.

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