¿Qué es el
amor?
He hecho esa
pregunta a tanta gente
y sin
embargo, no he obtenido respuesta,
nadie sabe lo
que es o cómo se siente.
Algunos dicen
que es ese deseo
de permanecer
junto a una persona
aceptando no
solo sus virtudes,
sino también
sus defectos.
Aceptar sus
manías,
sus
costumbres y demás nimiedades.
Yo digo que
el amor es,
más que
aceptar las virtudes y defectos
de una
persona, es aceptar
su infierno,
aceptar sus demonios,
sus secretos,
sus perversiones,
sus
pensamientos.
Es el placer
de deleitarse
visual,
auditiva y olfativamente
con esa
persona,
disfrutar su
belleza física,
excitar el
oído con una exquisita charla
y deleitarse
oliendo el perfume del otro.
Amor es el
poder verse a los ojos
en el reflejo
de los ojos del otro,
es el respeto
mutuo,
la
convivencia de 2 infiernos,
el de uno y
el de la otra persona,
la lucha de 2
clases de demonios,
pero a pesar
de todos los problemas,
el amor hará
que ambos infiernos,
se vuelvan
uno solo,
que las 2
especies de demonios,
convivan en
paz bebiendo ambrosía,
que ambas
personas descubran,
permanezcan
juntos compartiendo
sus problemas
y se ayuden a salir adelante…
No
necesariamente se ama
a una bella
dama o a un galante caballero
para tener
una relación sentimental,
se ama a aquellos
que están a tu alrededor,
amigos,
familia y ¿por qué no?
a un minino o
un cachorro…
Pero a fin de
cuentas,
el definir
significa limitar,
y el amor no
debe ser limitado,
todo lo
limitado,
tarde o
temprano pierde los límites
y huye, se
escapa y nunca vuelve.
El amor es
efímero,
dura tan poco
como dura una vida,
querido mío,
después de haberle
explicado lo
que es el amor
y haberlo
terminado yo de entender,
debo decirle
que lo amo,
amo su
pensamiento,
amo su
charla,
amo sus ojos,
amo su olor,
amo su infierno,
sus demonios,
pero mi amor
no es correspondido,
soy
consciente,
y quizá usted
piense que soy una tonta,
¿cómo puedo
hablar de amor
siendo apenas
una adolescente?
Pero es
verdad, usted ha sido el único
que ha
despertado ese sentimiento en mí,
no estoy
pidiéndole que comparta
la vida
conmigo, solo quiero que lo sepa,
que sepa que
lo amo y que lo amaré un tiempo más.
Mi amor sin
destinatario
está
condenado a errar,
a vagabundear
conmigo,
cargando a
cuestas su infierno,
sus demonios
y el dolor
que normalmente
viene acompañando
a casi todo
remitente del amor.
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